jueves, febrero 15, 2007

Buenos presagios


“Dios no juega a los dados con el universo: juega a un juego inefable de invención Propia, que se podría comparar (...) a verse envuelto en una versión oscura y compleja del póquer en una sala a media luz, con cartas en blanco, apuestas infinitas y un Tipo que reparte sin explicar las reglas y que no para de sonreír"

Hace años, cuando aun era creyente (osea, hace muchos años), un amigo me prestó un libro llamado “abominaciones y denuestos”, escrito por Alfredo Iriarte y una de las mejores muestras del más ácido y despiadado humor bogotano, y no paré de reírme a carcajadas hasta terminarlo. Intenté comprarlo después, pero se agotó y al parecer la editorial no lo volvió a publicar. Nunca me divertí tanto con un libro, ni siquiera con Boggie el aceitoso. Claro, hasta hace poco que adquirí Buenos presagios (Good Omens, 1990) escrito por Terry Pratchett y Neil Gaiman (de quien he hablado más de una vez) pensé que con la perdida de mi fe también había perdido el humor. Pero no.

La Tierra fue creada el domingo 21 de octubre del 4004 AC, poco antes de las 9 de la mañana. Y el fin del mundo esta cerca. Esta escrito en el Apocalipsis y otro par de libros más. Aunque San Juan comía cierto hongos raros con regularidad no se equivocó en sus predicciones. Tampoco Agnes la chalada, quien predijo que el fin del mundo seria el sábado, el próximo de hecho, justo después de la hora del te, cuando el Anticristo, el hijo mismo del Adversario, dirigiría a los cuatro Jinetes mientras las huestes infernales se enfrentaban contra las celestiales. O eso hubiera pasado, efectivamente, si una monja satánica no hubiera confundido los niños y el Anticristo hubiera recibido la educación que debió recibir, a manos de Crowley y Azirafel, un demonio y un ángel respectivamente (de hecho, la Serpiente que tentó a Eva y el guardián del Paraíso, que aunque enemigos son viejos conocidos, lo cual los hace más cercanos que ellos a sus respectivos bandos).

Y solo se dan cuenta cuando el Infierno envía a un Perro, un sabueso infernal cazador de almas perdidas, a que acompañe al Anticristo poco antes del Apocalipsis. De todas maneras Crowley, Azirafel, Anatema, la descendiente de Agnes (una bruja new age que cree en OVNIS, la teoría de la Tierra Hueca, la Atlántida, y esta en contra de la caza de ballenas, la tala de la selva Amazónica y las saludables centrales nucleares), Madame Tracy, una médium (mas bien una estafadora), y un sargento y un soldado del Ejercito Cazabrujas, no están muy entusiasmados con todo ese rollo del fin del mundo y el Apocalipsis y el fin de la civilización, y buscan al Anticristo mientras los Jinetes, Hambre (un doctor en dietética), Guerra (una hermosa traficante de armas, primero, y cronista de guerra, después), Muerte y Polución (Peste se jubiló cuando descubrieron la Penicilina) se reúnen para iniciar el Apocalipsis, seguidos de un grupo de Hell’s Angels convencidos de que podían pertenecer a la misma pandilla.

Buenos presagios es un libro increíblemente divertido, brillante en su argumentación y, aunque algunos diálogos parecen forzados, se desarrolla fluidamente, rebosando crítica ácida sobre la sociedad y los mitos modernos, y donde los autores, en boca del Anticristo, disparan agudos dardos ante los designios sobrenaturales y despedazan películas como the Omen y demás historias de posesión demoníaca.

Good omens en la Wikipedia.

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