viernes, noviembre 03, 2006

Transmetropolitan


“Aquí, pues, tenéis la primera historia de la saga de Transmetropolitan. Aquí tenéis una ciudad llena de todos los pecados que podais imaginar y de algunos que se han imaginado por vosotros. Aquí tenéis a Spider Jerusalem, el excéntrico y miserable bastardo que os llevará por esta futura babilonia. Aquí tenéis el mejor humor negro y el odio más puro, así como un sentido de la justicia siseado a través de dientes rechinantes. Y aquí, tan inesperada y natural como las lágrimas de una bailarina de striptease, hay una pequeña vena de humanidad habitual” (Garth Ennis, creador de Predicador, en la introducción del primer tomo recopilatorio)

En mi entrada anterior hablaba de Hunter S. Thompson. Quien no sepa quien es, búsquese alguno de sus buenos libros y lea: y deje de una maldita vez de ver esa mierda de Bailando por un sueño, o por un puto riñón, como dijo Cráter de Obús. Pero les voy a ahorrar el trabajo: esta es su entrada en la Wikipedia. Volviendo al tema, me es inevitable pensar en Thompson sin pensar en Spider Jerusalem, personaje de Transmetropolitan. Son de la misma especie, solo que al segundo lo odia tanto su esposa que se hizo criogenizar y mantener en estado de hibernación hasta que se tenga la mas absoluta certeza de que esta muerto. Así, Transmetropolitan.

“En un futuro cercano superpoblado y neurótico”, desquiciado y terminal, poblado por tipos genéticamente modificados, contaminación y desechos por todas partes, inteligencias artificiales, inverosímil bombardeo mediático, televisión omnipresente, donde surge una nueva secta cada minuto, cada una mas alucinada que la que le precede, y gobernados por “Presidentes que tensan al máximo el sistema para crear dictaduras con apariencia de democracias envidiables”, notablemente inspirado en Blair y horrorosamente parecido a nuestro amado Líder, Spider Jerusalem es un reputado periodista que vive como ermitaño en una montaña, hasta que un buen día tiene que volver la Ciudad, cosa que detesta pero que no puede evitar hacer. Algo así como vivir en Bogota, cuando no se tiene dinero para vivir en un mejor lugar. Pero Jerusalem no es un periodista cualquiera: es excéntrico, incisivo, de mal humor, antisocial, mal hablado, hedonista autodestructivo, maniaco depresivo, testarudo, cínico, amoral, irascible, adicto a todo tipo de drogas, capaz de usar la violencia física, cuando se requiere, para llegar al centro de una investigación, y, sin embargo, es la conciencia cívica de la época. Los políticos, la policía, los medios y su mismo editor le temen, las masas lo idolatran pero él no puede evitar sentir desprecio por ellas. Tiene, además, la fama de ser el tipo mas peligroso con un teléfono: la ultima vez que lo dejaron solo con uno, con unas pocas llamadas desencadenó el suicidio en masa de toda la cúpula del poder de Praga. Fumador compulsivo que encadena un cigarro con otro mientras escupe su columna “I hate it here” que suele hacer tambalear al estado, y que, si bien su arma es su computador portátil, cuando es necesario usa un lanzacohetes o un disruptor intestinal, un arma casera e ilegal que provoca diarrea súbita.

“El nuevo presidente ha jurado su cargo. Y ni siquiera aparece en la televisión. Alrededor de mí, la gente habla de la mierda de la música monocultural, de la mierda de sexo de la última noche, de la mierda de comida que comen, de la mierda de café que engullen y de la mierda de vidas en las que existen, con una alegría desesperada, sonrisas forzadas, ojos cerrados y mentes obturadas... Me pregunto si alguien por aquí sabe la que se nos avecina, ahora que el cabrón ya ha jurado el cargo”. Sospechosamente parecido a la realidad.

Transmetropolitan es una historia postcyberpunk de ficción política, escrita por Warren Ellis (Planetary, the Authority, Hellblazer) y maravillosamente dibujada por Darick Robertson, siento este su trabajo mas brillante y que le ha granjeado reconocimiento en la escena. Ellis se vale, de nuevo, de toda su argumentación política, políticamente incorrecta, por ciento, para construir un personaje maravilloso y, junto a V y tal vez a John Constantine, uno de los mejores en la historia del comic. Impreso en Vertigo, prometía ser el relevo a the Preacher, y de hecho lo hubiera sido de no ser por el increíble 100 bullets, de Brian Azzarello. Transmetropolitan es, al fin, una historia plagada de humor negro, historias disparatadas y divertidas e inverosímil incorrección política, desarrolladas en un futuro que es un horroroso reflejo del nuestro, en donde bien podría servir Jerusalem de icono de las legiones de Bloggers si no abundara tanta mierda egocentrista. Como por ejemplo.

Enlaces externos:
Pagina oficial, mantenida por Darick Robertson
Guía del Comic

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