jueves, agosto 03, 2006

La incineracion de Israel

(foto tomada de protection-palestine.org)
El 3 de Julio de 1982, un comando de Al fatah – Comando Revolucionario, grupo fundado por Abu Nidal (el Padre de la lucha, en árabe, nombre impuesto por su padre adoptivo, Arafat), intentó asesinar al embajador israelí en Londres, logrando burlar los seis anillos concéntricos de la seguridad que el gobierno de Israel instala alrededor de sus diplomáticos. El entonces ministro de Defensa israelí, Ariel Sharon, usó ese pretexto para atacar los asentamientos de Palestinos en el sur del Líbano, allí desde comienzos de los años setenta (después de los enfrentamientos del Septiembre Negro) y, en vista de una movilización del ejercito sirio, destruyen los silos de mísiles y gran parte de su fuerza aérea Siria. Los Estados Unidos y la URSS imponen un cese al fuego inmediato, los sirios se retiran mientras la cúpula de la OLP es evacuada hacia Túnez, dejando el sur del Líbano y Beirut Este en manos de los israelitas. En vista de la invasión israelí, el parlamento libanés escoge a Bechir Gemayel como primer ministro, (hijo y sucesor de Pierre Gemayel, fundador de las milicias cristianas maronitas, llamadas Kataeb o Falanges tras un viaje de Pierre en 1936 por la Europa fascista) pero este es asesinado por un agente sirio. Al día siguiente los israelitas invaden Beirut Oeste “El [Ejército israelí] Tsahal entra en Beirut Oeste el miércoles por la mañana. Como viniendo del puerto, los soldados israelíes suben hacia Beirut la mañana del entierro de Bechir. Desde el octavo piso de mi casa, con unos gemelos [binoculares], los vi llegar en fila india: una sola fila. Me extrañé de que no pasase nada puesto que un buen fusil de mira telescópica debería haberlos abatido a todos. Su ferocidad los precedía” *. Entre las noches del 16 y 17 de septiembre los kataeb torturan y asesinan casi dos mil refugiados palestinos en una ciudad bajo el dominio de Israel:
“La mujer palestina —puesto que yo no podía salir de Chatila sin ir de un cadáver a otro (..) — la mujer palestina probablemente era mayor, puesto que tenía el pelo gris. Estaba tumbada de espaldas, depositada o dejada sobre sillares, ladrillos, barras de hierro torcidas, sin confort. Antes de nada me sorprendí por una extraña trenza de cuerda y tela que iba de una muñeca a la otra, manteniendo así los dos brazos abiertos en horizontal, crucificados. La cara negra e hinchada, levantada hacia el cielo, mostraba una boca abierta, negra de moscas, con dientes que me resultaron muy blancos, una cara que parecía, sin que un músculo se moviese, o bien hacer muecas o bien sonreír o proferir un alarido silencioso e ininterrumpido. Sus medias eran de lana negra; el vestido de flores rosas y grises, ligeramente remangado o demasiado corto, no lo sé, dejaba ver lo alto de las pantorrillas negras e hinchadas, siempre con delicados tintes semejantes al malva y al violeta de las mejillas. ¿Eran hematomas o el efecto natural de la putrefacción al sol?
— ¿Le han pegado con la culata?
— Mire, señor, mire sus manos.
No me había fijado. Los dedos de las dos manos estaban desplegados en abanico y los diez estaban cortados con una cizalla de jardinero. Los soldados, riendo como niños y cantando alegremente, se habían divertido descubriendo esta cizalla y utilizándola.” *
Este suceso provocó la dimisión de Sharon como ministro (todo para que, veinte años después, lo designen Primer Ministro), el resurgimiento de Hizbollah como movimiento y el estallido de la primera Intifada, en noviembre del 1987. Y recuerdo de niño las imágenes de la antigua y hermosa Beirut devastada por los bombardeos, las matanzas de musulmanes y las retaliaciones árabes en toda Europa.
No es necesario que resuma las incidencias de la agresión de Israel al pueblo libanés, con la excusa de rescatar dos soldados capturados por Hizbollah en un puesto fronterizo, ni la legalidad de este acto y la crisis humanitaria y ecológica que ha generado. Algunos, incluso, hablan de la invasión como avanzada, o cabeza de puente, para una agresión contra Siria e Irán (ver), mientras se denuncia el uso de escudos humanos por parte de los israelíes. La guerra les esta costando a los israelitas, y les costará aun más ya que el rechazo a su accionar provocará el levantamiento de muchos musulmanes que defenderán valientemente su territorio.
Y mi corazón esta con ellos, con los valientes feyadines. Como escribió un columnista de un medio independiente: “Israel va camino a su incineración"
(foto tomada de electronicintifada.net)
Enlaces relacionados:
Yihad y los Wolfowitz
La encrucijada libanesa
Fotografías de la masacre de Qana
Las guerras de Israel

* Jean Genet, publicado en Revue d’études Palestiniennes, núm. 6, invierno de 1983 con el título “Quatre Heures á Chatila"
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