jueves, febrero 09, 2006

II

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"Beatifica Blues" - Griffo & Defaux

- Porque quiere el trabajo?

- Hombre, porque estoy abiertamente en contra de los grandes monopolios que manipulan la información, que...

- Espere, tal vez no he sido claro. Porque quiere trabajar conmigo?

- Bueno, para ser sincero porque la oferta suena bien...

- Ha tenido problemas en el pasado? Quiere contarme algo al respecto?

- Eh... si, la verdad si, tuve un pequeño problemilla con unos japoneses...

- Y que sucedió?

- Trabajaba para ellos, usted sabe, yakuza, mucha basura, perversiones... tenia una información bastante valiosa de ellos y la puse en venta, unos chinos me ofrecieron una buena suma, y cuando iba a enviársela, los japos se dieron cuenta y, bueno... me quedé sin trabajo.

- Jeje, que curioso, fue exactamente lo que supe que paso, esperaba que mintiera al respecto

- Eh... bueno, mis acciones están a la baja y no me puedo dar esos lujos... en todo caso le prometo señor que ese error no lo repetiré

- Si, yo sé que no se repetirá. Lo que me extraña es que los japoneses no lo hayan matado, o por lo menos torturado un poco... yo también espero que eso no se repita, de acuerdo?

- Claro que si, señor, y le agradezco mucho la confianza, señor...

- Onoprienko, y, le reitero, no soy un tipo al que se le queda mal.

- No se preocupe señor, eso nunca va a pasar.

- Ya almorzó?

- Si gracias, no se preocupe por mí

- Entonces acompáñeme. Tiene algo que hacer?

- No, no, no. Nada señor Onopriko.

- Onoprienko. Es ruso.

Descendieron al mezanine del hotel. Salieron del ascensor y se dirigieron al restaurante, donde el ruso pidió carne cocinada en mostaza y pimienta, papas al vapor y cerveza. Su acompañante, caucásico, alrededor de 30, delgado, con cicatrices de acne en las mejillas y de expresión perpleja, lo miraba aterrado. El ruso, cincuentón, inmenso como un guerrero mongol, de movimientos ampulosos y pelo cortado a ras, de esos que les nace barba desde el borde de las cavidades oculares hasta las inmediaciones del pecho, la notó. Miró al hombre:

- De verdad no quiere comer algo? Esta carne esta buenísima...

- No, le agradezco mucho, soy vegetariano.

El ruso escupió una sonora carcajada.

- Otro de esos... es que esa mierda esta de moda?

- Ehh.. no, solo que ya es costumbre.

- Tampoco toma ni fuma?

- No señor.

- Nunca lo hace? Que mierda...

- Bueno, solo en ocasiones.

- Y eso de que depende? Que haya alguna perra a la vista?

- Jejejeje, no señor, yo tengo novia y la quiero mucho...

- Yo también y eso no significa nada.

El ruso termina de despachar la chuleta, se toma dos Quilmes con cuatro Marlboro. Mira ensimismado por la ventana: la ciudad arde de actividad.

- Señor, le puedo hacer una pregunta?

- Si no es estúpida

- Siempre fuma tanto?

- Le molesta?

- La verdad si, un poco...

- A mi también me molesta y no hago nada al respecto.

- Mmmm...

- Caminemos un poco.

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