viernes, mayo 04, 2007

Diario del ron


“Estábamos rodeados de unos especimenes humanos que llevaba evitando diez años de mi vida: mujeres con bañadores de lana, hombres de ojos sin brillo y piernas sin vello y risa afectada, todos norteamericanos, todos aterradoramente parecidos. Este tipo de gente debería quedarse en casa. A este tipo de gente deberían encerrarla en el sótano de algún maldito Club del Alce para luego apaciguarla con películas eróticas. ¿Que quieren irse de vacaciones? Pues se les pone una película de arte y ensayo extranjera. ¿Que siguen sin estar satisfechos? Pues se les manda a una tierra salvaje y se les suelta delante de unos perros asesinos"

Un par de días después de comprar Diario del ron, de Hunter S. Thompson (de quien ya había hablado antes), y mientras hacíamos la fila para entrar a un club, le conté a un amigo que lo había adquirido. Él le dice a su esposa - imagínate, Hunter Thompson en los 50´s en Puerto Rico: eso es como Cartagena pero sin agua potable – Pero el 80% de Cartagena no tiene agua potable, dice su esposa. Y claro, teniendo en cuenta que es la mas turística de nuestras ciudades, se pregunta uno que mierda esta haciendo el Presidente, quien afirma estar luchando en contra de la corrupción. Pero creo que estoy desviando el tema.

Paul Kemp, alter ego del autor, recibe la propuesta de trabajar para el San Juan Daily News de Puerto Rico, un periódico en inglés como parte de la americanización de la isla (Para los gringos solo Estados Unidos es América. Sudamérica es el patio trasero. O lo era, hasta hace poco). Al llegar se encuentra con un montón de beodos, expatriados, misántropos y fracasados como parte del equipo editorial del periódico, cada uno mas decadente que el otro, y Kemp, junto al fotógrafo Sala y a su colega Yeamon, terminan viviendo entre borracheras infinitas, peleas callejeras y fiestas desmadradas, en una isla viciada por el dinero y los intereses Norteamericanos.

“El casino estaba bastante mas concurrido, pero el ambiente era el mismo que en todos los demás; una especie de frenesí apagado, como el que sientes cuando te tomas una anfeta cuando lo que de veras te apetece es irte a la cama"

Visceral, cínico y de un humor cáustico, este libro que refleja la desazón de Thompson fue rescatado por un amigo del sótano de su rancho y publicado por primera vez en 1998, y reitera el carácter hedonista - autodestructivo del creador del periodismo Gonzo: consecuente hasta la muerte, se voló los sesos en febrero de 2005. Junto a su cadáver dejó una nota, dirigida a su esposa:

“La temporada de fútbol terminó

No más juegos. No más bombas. No más caminar. No más diversión. No más nadar. 67 (años de vida). Eso es 17 años después de los 50. 17 más de los que necesitaba o quería. Aburrido. Siempre estoy altanero. No divertido; para nadie. 67. Uno se vuelve egoísta. Actúa tu vejez. Relájate. Esto no dolerá"

Galería fotográfica de Thompson.
Obituarios en el Blog Ausente y Katarsis.

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