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viernes, enero 05, 2007

Llamas de condena


Después de casi un mes sin escribir una entrada decente (ante lo cual no tengo la menor excusa) regreso con Hellblazer: Tierra del corazón / momento de gloria, y Hellblazer: Llamas de condena, algunos de los capítulos finales del periodo de Garth Ennis escribiendo las historias del cínico nigromante. En Tierra del corazón, Kit, la exnovia de Constantine, regresa a Belfast y se va de copas con unos amigos y termina siendo más de lo mismo de Ennis: gente tomando en bares, hablando de temas eminentemente ingleses - las vicisitudes de la era Thatcher, los conflictos entre Católicos y Protestantes, el IRA - muy lejos de las cotas de horror logradas por Jamie Delano, siendo tan entretenido como podría serlo el relato de alguien apenas conocido contándonos sus problemas en medio del estridente sonido de una discoteca. Osea, mortalmente aburrido. Me da la impresión de que este capítulo es un ejercicio de nostalgia del propio Ennis.

Momento de gloria, en cambio, tiene una mayor relevancia dentro de la continuidad del personaje: es necesario que Constantine sueñe los sueños de un muerto, un joven piloto de la Segunda Guerra caído en combate – otro rasgo de Ennis, su admiración por el compañerismo de tropa y el sacrificio en el combate (ver: Hitman, War story)- para querer salir de la indigencia en que cayó tras su ruptura con Kit y su pelea con Chas, su más cercano amigo, en el epílogo de Miedo y odio. En retribución, Constantine le da cristiana sepultura al cuerpo del piloto y vuelve a las andadas.

Llamas de condena comienza con la búsqueda de Constantine de algo de anonimato en New York, donde se topa con un esbirro de Doc Midnite, hougan de vudú, antiguo aliado de Constantine pero nunca su amigo. Midnite decide hacerle dar un viaje sicotrópico por el infierno a Constantine, en donde se topa con el cadáver andante de John F. Kennedy, quien lleva 30 años tapándose con las manos un orificio que tiene en la cabeza para evitar que se le caiga lo que le queda de sesos. Kennedy le pide a Constantine que lo ayude a recuperar su puesto como presidente de Estados Unidos (o de su equivalente infernal, aun no identifico las diferencias), y en el viaje, atravesando la costa Este, se topan con hippies muertos durante los sesentas, los cadáveres vivientes y sin ojos de soldados de la Segunda Guerra y los indígenas sioux muertos en Wounded Knee. Al final del camino, después de encontrase con Cedella, hermana de Midnite quien, tras matarla, la usó como concubina de los señores del infierno para adquirir sus conocimientos de magia, y quien le pide a Constantine que la ayude a liberarse de su hermano, Constantine huye dejando a Kennedy indefenso ante el presidente de Estados Unidos: su viejo conocido el Diablo (no hablo de Bush). Constantine, finalmente, regresa a su cuerpo y vuelve a un bar a tomar cerveza, mientras Cedella le ordena a Midnite tomar un taxi hasta el Empire State y subir hasta el piso 86 (homenaje velado al héroe pulp Doc Savage, quien tenia en ese piso su base de operaciones).

Ennis, en este numero, se vale de una fina ironía para criticar las especulaciones alrededor del asesinato de Kennedy y los hechos posteriores a su muerte, y algunos aspectos oscuros de la política norteamericana. Nuevamente, el dibujo de Steve Dillon es acertado y característico, aunque no espectacular.

martes, diciembre 26, 2006

martes, octubre 24, 2006

En el arroyo – Perversion - Amor sucio - Confesion


John Constantine terminó en la calle. Literalmente. Su amigo Chas lo echó de su casa después de referirse a su esposa como vieja bruja, en medio de una inmensa borrachera cuando lo dejó su novia Kit, después de los hechos sucedidos durante Miedo y Odio. Es el tipo de cosas que uno hace borracho, y es el tipo de motivos que a uno le impiden dejar el alcohol completamente. Ya lo decía Hunter S. Thomson, Odio recomendarle las drogas, el alcohol, la violencia o la demencia a cualquiera, pero siempre han funcionado para mí. Así pues, John Constantine es otro indigente vagando por las calles londinenses, rogando un poco de conmiseración y monedas para poder comprar alcohol con el cual ahogar las pocas neuronas que le quedan sobrias. Simultáneamente, el rey de los vampiros y dos de sus esbirros hacen de las suyas dejando una estela de sangre y muerte en la ciudad, y al finalizar una jornada de sexo y sangre, el rey vampiro se tropieza con Constantine, quien comparte un colchón maloliente con un joven enfermo de SIDA que se prostituye para poder comer. El rey vampiro le ofrece a Constantine la inmortalidad, este declina tan baja oferta y se enfrenta a la muerte. Solo que vuelve a salirse con la suya. Amor sucio es un relato casi Lovecraftiano, que le cuenta Constantine a otro vagabundo a cambio de unos tragos de whisky con que pasar la noche. Sexo, magia y horror en una sola historia.

Una noche Constantine se topa en la calle con un tipo que intentó abusar de él, a finales de los años
60. Lo sigue a una iglesia, donde el tipo, un gordo cincuentón y calvo con una gran cicatriz en el rostro, implora a Dios que le perdone sus pecados. Constantine reprime el deseo de venganza a cambio de que el tipo le relate su historia, de escuchar su confesión: es un sacerdote retirado el cual, molesto por la irreligiosidad que caracterizó a los 60, decide romper el secreto de confesión para que los padres y las autoridades castiguen a los pocos jóvenes que se le acercan buscando perdón, confesando sus pecados. Hasta que se le aparece el diablo, vistiendo un atuendo muy acorde a la época, y lo obliga a escuchar su confesión. El sacerdote enloquece, reniega de su fe y se dedica a vagar por las carreteras, castigando a los jóvenes con que se cruza. Finalmente se topa con Constantine, quien hace autostop buscando llegar a Londres. El sacerdote resulta herido, es arrestado por la policía y pasa los siguientes 20 años en una clínica siquiátrica. Al final de los cuales sale y se encuentra, nuevamente, con Constantine. Este, entonces, le pide que le cuente la confesión del diablo, y el sacerdote prefiere inmolarse antes de hacerlo. Junto a su cadáver queda una pila de colillas apagadas.

Nuevamente Garth Ennis se encarga de escribir estos dos arcos argumentales. El primero, En el arroyo, Perversión y Amor sucio, retoma un poco del genero de horror, sin alcanzar las cotas logradas por Delano, comparables a las de Moore en Swam thing, pero que logra ser entretenido. Y este aprovecha para criticar la desidia estatal en la atención a los indigentes, otra que no sea la represión policíaca. Confesión nuevamente muestra el singular punto de vista religioso de Ennis, algo brutal y perturbador. El dibujo, a cargo de Dillon, aunque no es espectacular, es perfecto para los sucios relatos de Ennis.

viernes, octubre 06, 2006

The Hitman – 10000 balas

“¿El plan? Iremos hasta el sitio de los Dubelz y mataremos y mataremos y mataremos y mataremos y no pararemos hasta que Johnny Navarone y cada uno de esos piojosos hijos de puta estén muertos. Ese es el plan."

Tengo unas cuantas reseñas pendientes: Transmetropolitan, 100 balas, los Invisibles, otros arcos argumentales de Hellblazer. Pero ya habiendo presentado al buen asesino de Monaghan, no voy a joderme la vida, por lo menos esta semana. Así pues, 10000 balas.


Creo que ya hablé de cómo adquirió sus poderes. Pues bien, el alienígena que lo atacó acababa de matar a un capo, el líder de la mafia de Gotham el cual, de todas formas, hubiera sido asesinado por Monaghan. Ya saben lo que dice el dicho popular, “nadie muere en la víspera”, si no te logra matar un asesino convencional te mata un extraterrestre que se come tu medula espinal: esas cosas pasan. Sin embargo Joe y Moe Dubelz, hermanos siameses hijos del mafioso, se enteran de que Monaghan fue hallado en la escena del crimen, y estando convencidos de que fue el autor del asesinato de su padre, ordenan a sus hombres que lo maten, pero uno a uno van cayendo. Es apenas lógico: como se sorprende a alguien que tiene visión de rayos x y telepatía?. Hasta que Monaghan interrumpe una fiesta en su casa y le mete un balazo en la cabeza a Joe, dejando a Moe incapacitado y con la putrefacta cabeza de su hermano pegada a su cuerpo.


Los amigos de Monaghan tampoco son ejemplos de virtud: Sean Noonan es un exsoldado de Corea que trabajó como matón en los años 50 hasta que tuvo dinero y puso un bar. Harken es el típico exmarine algo idiota, de los que suelen manejar las ametralladoras: grande, fuerte e Imbécil, con mayúscula. Ringo Chen es un asesino inspirado en las películas de John Woo y creado como homenaje a Chow Yun Fat, elegante, efectivo y sumamente costoso. Y Patrick, el sobrino de Sean, es el mejor amigo de Monaghan. Este suele molestar a Harken, quien ha intentado varias veces golpearlo pero no lo ha logrado, gracias a las frecuentes intervenciones de Monaghan y su tío.

Ten thousand bullets
, el volumen 2 de la serie (# 4-7), presenta a Natt the hat, un expandillero de Detroit y viejo amigo de Monaghan con quien estuvo en el Golfo, junto al cual masacran una unidad del SAS británico en un incidente de fuego amigo nunca reportado. Natt huye de Detroit y decide quedarse en Gotham junto a Monaghan, y este le pide que lo acompañe a terminar a un supertipo llamado Nightfist que se ha dedicado a comerciar drogas que les quita a sus victimas, los traficantes de Gotham. Pero el trabajo resulta siendo una emboscada de Johnny Navarrone, un tipo de Miami contratado por Dubetz para matar a Monaghan y quien se precia de ser el mejor asesino del mundo. Monaghan resulta herido de gravedad y Natt lo lleva al apartamento de Wendy, una bonita morena con quien Monaghan lleva un par de meses saliendo. Tras su recuperación, un par de semanas después, ella le termina y lo echa del apartamento por haberle ocultado que era un asesino, lo cual es una muestra de la fuerte personalidad impresa a las mujeres por Ennis. Monaghan busca a su amigo Pat, al cual encuentra en una bañera, agonizante tras ser torturado por Navarrone, quien buscaba rastros del escondite de Monaghan. La masacre para vengar la muerte de Pat es memorable. El volumen finaliza con un numero autoconclusivo llamado La noche en que las luces se apagaron (he night the lights went out, # 8) el cual es una conversación entre los amigos de Monaghan revelando cual ha sido su momento mas cercano a la muerte.

Aun cuando Hitman se caracteriza por su negrísimo humor, no significa que Ennis no pueda escribir escenas de una alta sensibilidad dramática. Las escena de la dolorosa agonía de Pat y de la venganza de Monaghan son duras y emocionantes, mientras los dibujos de McCrea mantienen la línea sucia que caracterizan a la historia.

Los enlaces de rigor:

Wiki
Dentro de la viñeta

El Comic

Pagina interior

viernes, septiembre 22, 2006

The Hitman


Hace mucho no me enganchaba a una serie de Comics. De hecho no las suelo comprar porque, lo sé por experiencia, se terminan convirtiendo en una adicción, comprar numero tras numero y gastando lo que bien podría despilfarrar en tragos y estimulantes del cerebro frontal. Pero, vagando por una venta de revistas del centro, donde hay desde libros de cocina francesa hasta revistas pornográficas, encontré algunos números, dispersos y casi desaparecidos de The Hitman.

A comienzos de los 90, DC publicaba una serie llamada Demon, la cual estaba protagonizada por el demonio Etrigan (de quien ya había hablado antes, aquí y acá), el cual fue creado por el mismísimo Jack Kirby. La serie llegó a manos de Garth Ennis (de quien también hablé antes) y John McCrea, quienes la convirtieron en una joya del humor mas corrosivo. Para el año 93, año en que se lanzó el evento Bloodlines, un mediocre crossover donde DC pretendía presentar nuevos personajes, apareció Tommy Monaghan, un asesino que adquiría poderes menores, como visión de rayos x y telepatía, gracias a sobrevivir al ataque de unos parásitos extraterrestres que parecían el resultado del coito entre caballos y los Aliens de H.R. Giger y se alimentaban de la medula espinal humana. Joder, ni en mi peor estado alcohólico hubiera podido crear algo así. Los escritores de Comics deben fumar cosas raras, estoy seguro.


Así, con sus nuevas habilidades, Monaghan se especializó en presas mas difíciles, como los metahumanos. Finalmente, Demon fue cancelada y a Ennis, quien ya había alcanzado gran notoriedad gracias a la serie Preacher, le fue concedida la oportunidad de realizar una nueva serie con su engendro. Así surgió The Hitman.


Pero Tommy Monaghan no es el arquetipo del asesino estoico que hizo famoso Charles Bronson o Clint Easwood en Dirty Harry, a quien le hacen un pequeño homenaje (igualmente a Reservoir dogs, de Tarantino). Tommy es un irlandés que vive en los peores barrios de Gotham, que bebe con pasmante regularidad con sus amigotes, de hecho es lo que hace cuando no esta trabajando, fuma, insulta y blasfema, dice palabrotas, se burla de las figuras de autoridad, como Batman o Superman, utiliza su visión de rayos x para ver a través de la ropa de Catwoman o Wonder Woman, juega poker y billar y come hamburguesas del tamaño de una sandía. Y muestra una actitud tan sarcástica y despreocupada por la vida que hace que uno lo envidie. El nuevo arquetipo del antihéroe.


El tomo Cero, editado por Ed. Vid, incluye los números Demon annual 2, the Batman chronicles 4 y los tres primeros números de the Hitman: “Furia en Arkham”, y son, justamente, el génesis del personaje y su primera historia a partir de que adquiere los poderes. La primera historia es mediocre y forzada, pero la segunda va dejando entrever el terrible sarcasmo del personaje, al presentarse a Batman, de quien se burla y logra escapar, no sin antes matar e incinerar una cepa ambulante de virus militares, por solicitud de la Armada. Furia en Arkham es el trabajo del millón del dólares, con el cual planea largarse de Gotham con su mejor amigo, pero que termina siendo una emboscada donde se abre paso a punta de balas y granadas de mano, para que al final Joker y Batman juren atraparlo. El primero por un balazo que recibió, el segundo por la impagable escena donde Monaghan se le vomita encima.


Ennis en Hitman muestra un gran interés en la amistad masculina, en el sentido del honor y el respeto entre amigos. Las conversaciones de Monaghan con sus amigos mientras juegan poker, caso en el que no usa su visión de rayos x por ser “poco ético”, son dignas del mejor Tarantino. Y, aunque los argumentos no son demasiado profundos, son increíblemente divertidos. El dibujo de McCrea no es muy elaborado ni espectacular, pero es efectivo aunado a los argumentos de Ennis.


Los enlaces de rigor:

Guía del comic

miércoles, septiembre 13, 2006

Hellblazer – Miedo y odio


Este es uno de los post que tenia pendientes hace meses. Y no lo había escrito porque John Constantine es, sin duda, uno de los personajes mas jodidamente complejos de la historia del comic, y este blog no se caracteriza, exactamente, por su profundidad.

En el 85, cuando Alan Moore escribía la saga American gothic de Swap thing, apareció en sus paginas un nigromante ingles extremadamente cínico y carente de moral, un fumador compulsivo de Silk Cut enfundado en una gabardina color mostaza y ligeramente parecido a Sting, que parecía destinado a cabrear a la susceptible Cosa del Pantano. Se llamaba John Constantine. Muchos seguidores de la serie, y los editores de DC Comics, quedaron fascinados y le rogaron al Maestro que liberara a la criatura. Moore accedió y apareció Hellblazer.

El primer escritor de la serie, Jamie Delano, dotó al personaje de un pasado. Así supimos que fue estrella del punk, que tenía familia y, aunque conoce mucha gente, no tiene muchos amigos porque los que se le acercan terminan mal, y que cuando el auge del punk se fue a la mierda, y comenzó la Era Thatcher, él se dedicó a cosas oscuras, para terminar ganándose una reputación como mago y verdadero hijo de puta. Tiene sangre de demonio y problemas con el alcohol. Sus métodos son poco ortodoxos, su ética es cuestionable y su moral, inexistente. Constantine es el fiel reflejo del ingles perdedor, enteramente conciente de su condición y que, sin embargo, le vale una mierda. Una especie de “Bogart posmoderno”. Y con lo que me gusta esa palabrita.


La serie, insignia de Vertigo, la cual a estas alturas va por el numero 226, ha contado entre sus escritores con Garth Ennis (the Preacher, Hitman), Paul Jenkins, Warren Ellis (Planetary, Transmetropolitan), Darko Macan, Brian Azzarello (100 bullets), Mike Carey (Lucifer) y Neil Gaiman (Sandman), la mayoría ingleses y tan políticamente incorrectos como Moore. Incluso Grant Morrison (Arkham asylum) escribió un par de arcos argumentales. Igualmente, Constantine aparte de su aparición en Swap thing, aparece en el primer argumental de Sandman, por mencionar la que conozco. Algunos números, como el famoso 141 escrito por Warren Ellis, fueron censurados. Este, para ser exacto, por la masacre de Columbine ya que, Ellis había escrito su propia y retorcida versión de la masacre. Los editores lo censuraron y Ellis mandó la serie a la mierda. Algo como lo que le paso a Millar en the Authority (ver post anterior). Pero se puede leer en Internet, acá.

El arco argumental titulado Miedo y Odio relata los primeros acercamientos a la magia de su sobrina, con el correspondiente cabreo de la hermana de Constantine. John arregla las cosas sin importarle a quien fastidie en el camino, como acostumbra. Cumple 40 años, y como rara celebración algunos de sus amigos, humanos e inhumanos, dioses y demonios, le hacen una pequeña celebración donde no falta el alcohol en cantidades industriales. Su novia, la hermosa Kit, se molesta pero termina tolerando la celebración. Finalmente Constantine arremete contra el arcángel Gabriel, en quien ya había sembrado dudas sobre su divina labor “Sodoma y Gomorra murieron en un Apocalipsis de fuego. Aunque no sabía por que dos hombres no podían amarse, Él cumplió con su deber. Voluntad del Señor”, lo jode y hace que dios lo expulse del cielo, lo que hace que el villano de turno, un burgués llamado Patterson, mande a sus matones racistas a dar una buena paliza a Constantine. Aunque se sale con la suya, termina lastimando a las personas mas cercanas. Constantine, entonces, vuelve al alcohol para matar unos cuantos millones de neuronas. Como lo hace todo el mundo.

Escrita por el irlandés Garth Ennis, famoso por la serie the Preacher, y espléndidamente dibujada por Steve Dillon, Miedo y Odio refleja el ambiente opresivo de la Inglaterra de Thatcher. Angustia, desesperanza y soledad, el ruido de fondo de la vida moderna, enmarcada en el ámbito profundamente conservador y racista de la Inglaterra de los años 80.


Los enlaces de rigor:
A Hellblazer site
Wikipedia