jueves, junio 29, 2006

Elseworlds


El primer comic que compré, ya hace años, fue un grueso número de Batman llamado “la hermandad del murciélago”, en el que, en un universo alternativo postapocaliptico, Batman ha muerto y caos se ha tomado Gotham. Sin embargo de su amancebamiento con la descendiente de Ra´s Al Jul (para mejor referencia, el villano de Batman begins) ha tenido un hijo, y este decide enfrentar a su abuelo y, al igual que su progenitor, combatir el crimen en la ciudad. Historia mediocre. Comprendí entonces, y leí después, que el sello Elseworlds (Otros mundos) contaba historias alternativas del universo DC, en un intento de la casa por organizar la constelación de superhéroes después de la Crisis en las tierras infinitas y la desaparición del Multiverso. Así pues, Elseworlds permitía contar historias que no transcurrían en la continuidad de sus respectivos personajes, algunas de las cuales, como Kingdom Come, se han hecho legendarias.
Batman & Drácula: Lluvia roja, escrita por Doug Moench y Kelley Jones y dibujada por Malcolm Jones III, se enmarca dentro de ese escenario, además de añadir otro clavo al sobreexplotado género de los Vampiros: una Gotham victoriana, muy al estilo de las películas de la Hammer, se ve plagada por una nueva amenaza, el mismísimo Drácula que ha decidido emigrar con sus huestes de vampiros a la ciudad. Batman, entonces, se va convirtiendo en un real murciélago, dejando de operar de día y enfrentando al Mal encarnado, bajo la tóxica lluvia roja que cubre la ciudad.
La historia fue concebida como una trilogía: Red Rain, aparecida en 1991, Bloodstorm en 1994, y Crimson Mist en 1999. Aunque sólo en el primer numero aparece Drácula, no se evitó usar su nombre para las siguientes apariciones. Como suele pasar, especialmente en el cine, las secuelas no logran superar la primera historia, menos aun cuando la primera no logra la exquisitez de otras historias de Batman. A pesar de la sangre que desbordaba algunas paginas, de la extraña amalgama entre estas dos figuras nocturnas, y de lo claustrofóbica, asfixiante y pesadillezca que pueda resultar la historia, esta se vislumbra, en ocasiones, larga y lenta. De todas maneras entretenida, como si lo lenta fuera un valor agregado.

viernes, junio 23, 2006

Arma X

Hace años un amigo me cambió una malísima revista de comics gore, muy apropiadamente llamada Mal Gusto, por un comic book llamado Weapon X (Arma X). En esa época no era muy fácil conseguirlo comics, además Arma X era una buena revisión del génesis de Wolverine, el mas famoso de los X Men.
Los X Men fueron creados a comienzos de los años 60 por Stan Lee y Jack Kirby, reflejando la tensión racial de la época y aludiendo tanto al activismo violento de Malcolm X (Magneto), como al pacifismo militante de Marthin Luther King (Charles Xavier). La historia no tuvo mucho éxito hasta la llegada del guionista Chris Claremont, a comienzos de los 70, quien renovó los personajes y les dio un matiz más realista, dentro de las posibilidades de la historia, claro esta. Sin embargo Wolverine no perteneció a los X Men sino hasta mediados de los 70, apareciendo inicialmente en las paginas de Hulk y, después de pasar por las manos de Claremont y el celebérrimo Frank Miller, convirtiéndose en el modelo del antihéroe en los comics de la casa Marvel, el equivalente mutante de Chuck Norris y Charles Bronson antes de la llegada de la era Reagan y la aparición de los tipos musculosos llenos de armamento tipo John Rambo (Cable o the Punisher).
Todos conocen a Wolverine. El enano peludo con garras de un ficticio mineral indestructible llamado adamantium, de mala actitud y vestido con un glamoroso traje de spandex amarillo y azul. Arma X, sin embargo, es la historia del personaje cuando aun era un agente encubierto, alcohólico y autodestructivo, y es secuestrado para experimentar con él, hasta que logra liberarse y hace una puta masacre.
Barry Windsor-Smith hace un trabajo soberbio, ya que escribe una sangrienta historia sicológica y dibuja y entinta viñetas repletas de detalles que no se revelan a la primera lectura, logrando una densa obra por fuera de los estándares de moderación y violencia visual del Comic Code.

jueves, junio 15, 2006

Arkham Asylum


“Una casa seria sobre una tierra seria” Batman, creado por Bill Finger y Bob Kane en 1939, representa, dentro del ámbito superheroico, al arquetipo del millonario misógino y esquizofrénico que un buen día se levanta y dice “voy a combatir a los villanos” vestido de kevlar y spandex, que tan bien copió Iron Man (en acero) y otros cuantos millonarios. Sin embargo Bruce Wayne (o Bruno Díaz, como lo llamaron en la traducción de la versión televisiva protagonizada por Adam West) es uno de los pocos personajes de comics vigentes que, a pesar de su uniforme, conserva el estilo de héroe pulp como, de nuevo, Doc Savage, the Shadow, the Phantom, the Bat, mas directamente, o Sherlock Holmes, gracias a sus habilidades deductivas, y justamente representa la antitesis de Superman: Batman es un humano que, gracias a un trauma de la niñez y a una inmensa riqueza, termina convertido en héroe, detective, inventor y comandante. Totalmente exento de superpoderes, Batman es una sombra incómoda a Superman. Aunque en sus comienzos mataba a sus enemigos, y Wayne era un sofisticado y maduro industrial, el personaje se convirtió en un aterrador y sombrío vigilante que evitaba el uso de la violencia extrema y Wayne en el excéntrico playboy de Gotham.

Arkham Asylum: A Serious House on Serious Earth, el trabajo conjunto de Grant Morrison, practicante de la Magia del Caos y uno de los guionistas mas reputados de la escena, y Dave McKean, de quien he hablado anteriormente, es la exploración en el subconsciente de Batman y su descenso al infierno que representa el Asilo Arkham, celda y hogar de todos los dementes capturados por él durante su larga cruzada contra el crimen. La historia se desarrolla en dos arcos argumentales: en el primero se relata la historia del siquiatra Amadeus Arkham, la causa de la demencia de su madre y el brutal asesinato de su esposa y su hija por el peligroso asesino serial Mad Dog, al cual había entrevistado; su propia enajenación y la fundación del asilo, de donde fue el primer paciente. Simultáneamente cuenta de la toma del Asilo por parte de pacientes, encabezados por Joker, quienes demandan la presencia de Batman – te queremos a ti, aquí, con nosotros, en el manicomio. Donde perteneces – convirtiéndose en un viaje terrorífico dentro de la locura de los pacientes, y del propio Batman.

Es un mal viaje en formato de novela grafica de culto de altísima calidad, “una historia de horror psicológico y de secretos que reverberan a través de tiempo”.

Una imagen extra: Contraportada de Batman, Blanco y negro, por Alex Ross


jueves, junio 08, 2006

Paz en la tierra


Superman no me cae bien. Ya saben, el Hombre de Acero, el defensor de establishment norteamericano, líder de la Liga de la Justicia y demás mierdas. Es posible que sea por mi desprecio a las figuras de poder. Desde su aparición en Action comics, hace 68 años, marcó la desaparición de los viejos héroes pulp, como Doc Savage o the Shadow, y la aparición de los superhéroes que adquieren sus poderes por genética, por obra y gracia divina o de la radiación, porque vienen de otro planeta o de algún absurdo universo paralelo. Entonces todo se jodió: los héroes habían dejado de ser mortales humanos.

Paz en la tierra, escrita por Alex Ross y Paul Dini, es la historia de Superman en plan Che Guevara: el Hombre de Acero descubre que hay gente desnutrida en la tierra y decide hacer algo por ella. Entonces dedica todo su poder, no para patearle el culo a unos cuantos absurdos villanos que seguramente resucitarán veinte capítulos después, sino para paliar el hambre en el mundo, cosa no muy usual entre los superhéroes ni entre los políticos. Pero termina enfrentándose a personas que no desean su ayuda, el despótico dictador asiático, el grupo de activistas que lo consideran un invasor extranjero y militares como los de acá, que no les importa el sufrimiento de su pueblo. Deprimido y derrotado, reflexiona sobre el hecho de que acabar el hambre es un descomunal trabajo, aun para un superhombre.

Paz en la tierra hace parte de una colección de cuatro números especiales, que también incluye a Batman, Wonder Woman y Shazam, dedicados a los principales iconos de DC. El increíble trabajo de Ross, que se caracteriza por ser hiperrealista y utilizar diversas técnicas pictóricas, es suficiente para hacer valer la pena este comic book. El argumento escrito por Dini, nostálgico y reflexivo, va mucho mas allá del discursito de reina de belleza a favor de los pobres del mundo.

viernes, junio 02, 2006

Fabulas de Bosnia


“La traición, el desmoronamiento y el caos de nuestro país, la difícil situación en la que se ve arrojado nuestro pueblo, la guerra de Bosnia y Herzegovina, el exterminio del pueblo serbio y mi propia enfermedad han hecho que mi vida ya no tenga sentido, y por ello he decidido liberarme de la enfermedad, y sobre todo, de los sufrimientos causados por el ocaso de mi país; de este modo permito que mi organismo agotado, que no soportaba todo esto, descanse”. Esta fue la nota suicida de un ciudadano serbobosnio que fue recogida por el escritor austriaco Peter handke, y refleja la brutalidad de un conflicto iniciado el ya lejano 6 de abril de 1992, cuando comenzaron las hostilidades entre las diversas facciones de la ruinosa Yugoslavia poscomunista, y, casi cuatro años después, había cobrado la vida de doscientas mil personas y desplazado a dos millones mas.

Dedicado a su amigo Ivo Dtandeker, periodista asesinado, TBC, seudónimo de Tomaž Lavrič, escribe y dibuja un denso comic book donde explota las diversas facetas del conflicto, donde un avión de combate que despega de un portaaviones enlaza diversas historias, desde la de una familia de musulmanes desplazados mendigando hasta la hipocresía de los acuerdos políticos, un pitbull alimentado con restos humanos de un campo de prisioneros y fanáticos de Metallica compartiendo tragos y marihuana a ambos lados de las trincheras, la alucinación del yonqui y el inocente juego de un grupo de niños, con un maniquí, exponiéndolo a las balas de los francotiradores entre las ruinas de Sarajevo.

A pesar de su dibujo, brutalmente simplificado, no es un comic sencillo. Es duro e intensamente conmovedor, reflejando la barbarie del conflicto, y en general, de todos los conflictos bélicos, como un estrato subyacente y sin tener la necesidad de usar imágenes explicitas.

martes, mayo 30, 2006

[Módem conectándose a la red, repique habilitando programas de protección, Domain servers in listed order: DNS-01. 152.163.199.42, DNS-02. 152.163.199.56, DNS-ans.net 198.83.210.28, conexión a servidor proxi, « Tracert dns-01 » Tracing route to dns-01. [152.162.199.42], envío de paquetes a servidores esclavos, sobrecarga de servidores, volcado y reenvío de packets, sonido de automóviles, ascensores, aviones, raves, vendedores ambulantes, guadañadoras, latas de cerveza, puertas, maquinas... el caos concretándose en el centro de todo. Calor y ruido. Velocidad in crescendo].

Desconexión.

Al terminar el trabajo, levanta la cabeza, sudorosa, y emite un suspiro de profunda satisfacción. Es entrada la mañana, las ocho y treinta aproximadamente, de un día hermosamente soleado. Gran cantidad de gente circula por la zona, la mayoría ejecutivos de pulcros vestidos Versace o Ralph Laurent. Es una elegante zona de la ciudad de edificios de plata azulada, de árboles ornamentales y autos lujosos. En el cielo hay mucho movimiento, dos helicópteros artillados sobrevuelan a baja altura, y un contingente de soldados bien armados desciende velozmente de un transporte blindado a unos pocos metros, desplegándose e iniciando requisas selectivas. Æ se asusta. Esconde rápidamente su maquina en un maletín que para tal efecto llevaba, sale disimuladamente de la cabina telefónica y se dirige a un callejón, intentando lo más posible pasar desapercibido, no notando que llama exageradamente la atención. Escucha un grito a su espalda, alguien que tronaba con voz recia –Deténgase ahí!- Un avión de papel fabricado por las manos de un niño, y víctima de su alegría, es arrojado desde el duodécimo piso de una pirámide de cristal. El avión desciende, siguiendo una corriente de aire que surca verticalmente el edificio, y, mientras se escucha el tableteo de un arma automática, hace una graciosa curva hacia arriba, para volver a voltear, descendiente, incesante e incansable, hasta el piso de concreto donde ha de estrellarse y empaparse de sangre. La sangre de Æ.

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viernes, mayo 26, 2006

23 (II)

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Automatic Kafka, Joe Casey & Ash Wood

Volvimos a discutir cuando atardecía. Mi novia quería que lo viéramos, el atardecer, y yo estaba mirando una peli de Charles Bronson. Bueno, ella peleaba, yo intentaba ver la película, entonces arrojé un cenicero que se despedazó contra la pared, cerca de donde ella estaba parada. Se quedó pasmada. Y mientras sucedía una masacre en la televisión, me quedé dormido, y cuando desperté, a medianoche, se había largado. Una nota en la mesa decía que terminábamos. Me puse de pie, ya normalizado el metabolismo, me lavé la cara y las axilas, me puse un pantalón de cuero manchado de barro y algo que parecía ser sangre que encontré bajo la cama, unas pesadas botas y una camiseta Lacoste azul, sin mangas, agujereada. Me fumé un ultimo cigarro, claro, si uno se llega a fumar un ultimo cigarro alguna vez, y salí a la calle. Instantáneamente me arrepentí de no haber sacado una chaqueta. Me estoy buscando una bronconeumonía.

Rodé un poco entre la Caracas y la séptima, entre la 19 y la 26 antes de encontrar a un puto dealer. En esta zona abundan, como en toda la ciudad, pero casi no encuentro a uno. Adicionalmente me ofreció los servicios de todo un séquito de damiselas, cinco servicios por diez dólares. Pero no suelo gastarme en putas lo que podía gastarme en aguardiente y cocaína. Compré un par de bolsas, media botella de aguardiente, un paquete de Marlboro nacional y finalmente me lleve a una puta, blanca, muy flaca, pero con unas bonitas teticas. Me gustaban sus ojos, de un azul tristísimo, el tipo de persona que uno se imagina que siempre esta sufriendo por algo. Además le gustaba el Parliament. No hicimos nada. El maldito me vendió una coca muy mala, mucho bicarbonato, lactosa y sacarosa. Con un poco de agua y levadura el cabrón podría haberme vendido masa para pan. Voy a sacarle los ojos.

Lo encontré al lado de un holograma defectuoso que promocionaba sensores auditivos subcutáneos, ideales en un sistema de estimulación simulada. El cabrón estaba manoseando a una de las putitas, a la cual tenía arrinconada contra la pared de un contenedor naranja convertido en una compraventa de hardware. Esperé, observando desde media cuadra, y, no se porque, algún impulso adrenalínico, caminé directo a él, mirando al piso. En el preciso momento en que pasaba un tanque con liquido criogénico de Avalon Neogenics, me abalancé sobre él, lo agarré del cuello con mi mano izquierda mientras le golpeaba el rostro con una grapadora de aire comprimido. La putita gritaba detrás mío, y el grito me excitaba, y ella no paraba y yo tampoco y, cuando me di cuenta, yo golpeaba hueso sanguinolento. El cabrón a duras penas respiraba, pero no se quejaba y yo, de alguna forma, solo pensaba en lo atiborrado que tenia que estar de sedantes. Después me aclaré, mierdamierdamierdamierdamierda, me puse de pie y me di cuenta que llevaba arrodillado un largo tiempo. Volteé a mirar a la putita, que me miraba con ojos lacrimosos, y el pánico me corroía y le puse la grapadora en la frente y pulsé. Un perno de diez centímetros le atravesó la cabeza.

El destino nos da dos opciones: en la primera solemos cagarla hasta el fondo, cosa que procuramos reivindicar en la segunda, aun cuando terminemos arrepentidos de hacerlo.

Lo digo porque claro, eso paso en mi imaginación. Que creen, que soy un puto loco? Que pertenezco a esa iglesia que le dio status de profeta a Campoelías Delgado y que cada que pueden hacen una puta matanza para “homenajearlo”? Lo que realmente pasó fue que me acerqué al dealer, el escenario, sin embargo, era igual, le reclamé y el tipo, en medio de bromas al respecto, me invitó un trago de brandy de una tibia botella metálica que llevaba entre un calcetín de fútbol. Muy confianzudo, me invita a que departamos unas copas con unas “amigas”. De nuevo al envolvente hilo monomolecular de carbono de la autodestrucción.

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"Hooked!" (1966) Comic book sobre el abuso de heroína distribuido en las clínicas de metadona de NYC

jueves, mayo 18, 2006

23

Desperté un poco al escuchar una letanía proveniente de la mezquita. Volví a quedar dormido sumiéndome en ctónicos susurros, el aroma a sangre, el sabor a sal. Soñé con nombres muertos, arquetípicas construcciones en ruinas al borde de abismos, pervertidas ciudades en el centro de inmensos cráteres, poblada de gente con cicatrices y tatuajes tribales en sus rostros. Cosas que los que nos drogamos solemos ver en nuestra mente. O en bares de Tokio. Cosas de tóxicos y religión.

Cuando finalmente desperté tenia la cabeza confusa, un montón de recuerdos vagos se arremolinaban y se agitaban. Murmuraba fragmentos de sueños y me dolía todo el cuerpo, un poco de nausea me revolvía el estomago pero soy incapaz de vomitar, esa membrana que me pusieron en una clínica coreana evita que vomite cada vez que me emborracho, pero ni siquiera deja hacerlo cuando realmente deseo hacerlo. Es posible que en un par de horas este deprimido, cosa que aborrezco del éxtasis. Ya entiendo como alguien puede comerse tres o cuatro en una noche. Se me ocurre una analogía: un avión japonés de la segunda guerra despega suavemente de la pista del portaaviones Hirohito, asciende suave y brevemente para luego venirse a pique y volverse mierda contra el puente de un destructor gringo. El que se come cinco éxtasis solo quiere mantener el avión planeando sobre el Pacifico, así, tranquilamente, a sabiendas de que va a terminar vuelto una mierda.

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Beatifica Blues

El sol, entonces, calentaba mi cuarto. No tenía nada de coca para levantarme, solo incineraba cigarrillos arrojado en la cama y miraba la TV. Como una suerte de gato de Schrödinger. A decir verdad ni siquiera quería fumar, ni siquiera quería ver el asqueroso documental sobre la reproducción de la mantis religiosa.

Al finalizar la tarde me sentí un poco mal... mas bien bastante peor, entonces llamé al servicio médico para averiguar donde había un centro de atención. Es una de las cosas más absurdas de la cultura occidental: llamar a un teléfono donde contesta una estúpida maquinita que ni siquiera tiene la personalidad de un microondas “Marque cero para empezar”, “Marque uno para emergencias, dos para servicios médicos, tres para...” Pulso la puta tecla y la maquinita me da otras cuatro opciones. Ya, con menos interés, pulso otra tecla. Me da otras cinco opciones. Es cuando empiezo a blasfemar en voz baja, porque después de pulsar otra tecla, la maquina dice que las operadoras están muy ocupadas y que debo esperar en la línea. Y me contesta una tarada que no sabe de qué mierda hablo y que me comunica con la operadora, la cual me rebota la llamada a otra dependencia. Y yo, aunque soy un tipo civilizado y con modales, suelto una blasfemia que haría estremecer a un ateo y despedazo el teléfono contra la pared. Y nadie me dio una puta razón de nada. Menos la tarde de un sábado.

Así que me tocó quedarme en casa, con mi novia fastidiada porque no quería fornicar con ella, con unas inmensas ganas de vomitar y sin la menor intención de moverme.

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Planetary No. 7

viernes, mayo 12, 2006

Cinjis Kan


El cómic europeo es como el cine europeo cuando uno esta viciado de cine norteamericano: su lógica es extraña, en ocasiones el ritmo es tedioso pero sus argumentos suelen son arrolladores, bizarros y con la lucidez de un láser de rubí: en Beatifica Blues, de Jean Defaux y Werner Goelen "Griffo", en un mundo posnuclear, contaminado y terminal, la humanidad supera los molestos problemas generados por la radiación gracias a una droga que genera una peligrosa adicción. Las Aguas de Mortelune, de Philippe Adamov y Patrick Cothias, es la pesadillezca recreación de un mundo donde han desaparecido los mares, el agua se ha convertido no solo en un símbolo de riqueza sino en la única moneda vigente y matar a ciertas clases de hombres para consumir su carne no solo es legal, sino legítimamente aceptable.

Cothias se embarca, junto a Griffo, en la recreación de la historia de Gengis Khan, en la obra llamada Cinjis Kan. Narra las aventuras de Temudchin, hijo del rey mongol Yessughei, quien gracias a su empeño y una formidable estrategia militar logra convertirse en señor de las tribus mongolas y, con el tiempo, el conquistador mas grande de todos los tiempos.


Publicado por Glenat dentro de su colección Historia Gráfica, la historia es irregular. Retórico en exceso, a veces toma el cariz de las telenovelas de Telemundo donde no se le deja nada al espectador y los personajes expresan hasta el menor de sus pensamientos. Es posible que eso suceda cuando se toma el trabajo de hacer una recreación histórica, excelente, por otra parte, en un campo tan infravalorado como el comic. El trabajo grafico es impresionante, las ilustraciones que retratan al pueblo mongol, la indumentarias, los escenarios y las costumbres son brillantes.

lunes, mayo 08, 2006

“Ahora estamos en 1988. Margaret Thatcher comienza su tercer mandato y lidera sólidamente un Partido Conservador hacia el próximo siglo. Mi hija tiene 7 años y en la prensa circula la idea de campos de concentración para los enfermos del SIDA. La nueva policía antidisturbios lleva visores negros, como sus caballos, y sus furgonetas transportan videocámaras giratorias en su techo... El gobierno ha expresado su deseo de erradicar la homosexualidad, incluso como concepto abstracto. Y uno se pregunta qué nueva minoría será atacada legalmente después. Pienso en llevarme a mi familia fuera de este país muy pronto, en los próximos años. Es frío, miserable y corto de miras. Y no quiero estar aquí en el futuro.

Buenas noches, Inglaterra. Buenas noches, Servicios Sociales y la V de la Victoria.

Hola a la Voz del Destino y a V de Vendetta"

Alan Moore

History repeat itself

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viernes, abril 28, 2006

Ping pong

“Utilizando un taladro de alta velocidad se hace un agujero pequeño a una bola de ping-pong. Con una aguja hipodérmica se procede a llenar la bola con Drano líquido. Se sella el agujero de la bola con pegamento. La bola es luego introducida en el tanque de gasolina del auto en cuestión. En 30 minutos la gasolina destruirá la bola de ping-pong permitiendo que el Drano entre en contacto con la gasolina causando una reacción explosiva”

Escuela de las Américas

(la obcecada mano del torturador)

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V for Vendetta - Alan Moore & David Lloyd

miércoles, abril 26, 2006

Outò

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Outò, ba mwen son ou,e, tanbouyè, o ba mwen son ou, solèy lève... Toqué el tambor en el secondé, en la ceremonia con el Houngan Rengifo. El Houngan Rengifo es muy piadoso, me dijo que buscara una reivindicación con mis antepasados y mis loa, que Legba, amo de las rutas y caminos, loa de la comunicación, le había hablado por intermedio de su montura, la mambo. Legba le dijo que Phillip debía iniciar su largo “camino”. Que era necesario que manchara de sangre sus manos para encontrar su destino, al Loa Ghede. No entiendo a que se refiere con eso. La ceremonia terminó hace media hora, acompañé al Houngan al taxi. Iba con dos hermanas, dijo que las iba a bendecir. Empecé a caminar meditando al respecto, voy a rezarle a la Virgen para que bendiga mi camino.

Outò, ba mwen son ou, e

Una vez estaba en Rio, cerca de Leblon, y conocí a un tipo. Quise presentárselo al Houngan Marcelo pero resulto que era musulmán. Supe que vivía acá, maldita ciudad suramericana, fría, húmeda, como el frío enfermizo del opio. ¡Oh Loa Petro Erus, Loa poderoso amante de Marinet, que provocas la destrucción por donde quieras que pasas! Hay cosas que el Señor no debería dejar existir. Que tal vez sucedieron en una distracción suya, como cuando trajeron a mis antepasados a la fuerza de África.. Enigmáticos son los designios del Señor.

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Hellblazer, Jamie Delano & John Ridgway

viernes, abril 21, 2006

La casa de muñecas

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Sus relatos muestran el desdén mas absoluto por la ordenación de las realidades, no narra historias directas o que se olviden al momento de leerlas, no proporciona soluciones moralistas tranquilizadoras. En su lugar, construye historias del modo en que un cocinero enajenado haría tortas nupciales, capa tras capa, escondiendo todo lo dulce y lo amargo en la mezcla – Clive Barker

The Sandman, la Casa de Muñecas, es la compilación del numero 8 al 16 de la edición norteamericana de la saga de Morfeo, iniciada en Preludios y nocturnos, igualmente escrita por Neil Gaiman, e ilustrada por Mike Dringenberg, Malcolm Jones III y Dave McKean en las portadas. Esta edición relata los hechos subsiguientes a la captura y liberación de Morfeo, a mediados de los años setenta, cuando se reencuentra, después de casi un siglo, con su hermana Muerte, y la acompaña en su tarea antes de volver a su reino en ruinas. Ya en el, su mayordomo Lucien hace un censo de los habitantes, mientras Morfeo descubre un vórtice que puede destruir el Sueño. Morfeo se dedica, primero, a localizar y castigar a las criaturas que han desertado del Sueño mientras Rose Walker, el vórtice en cuestión, busca a su hermano que escapó de la tutela de una pareja que lo maltrataba brutalmente. Termina encontrándolo, incidentalmente, en el baúl del carro de un invitado especial a una convención de serial killers, donde Morfeo localiza y destruye a uno de los arcanos mayores convertido en psicópata, el Corintio. Finalmente logra destruir el vórtice sin necesidad de tomar la vida de Rose.

Insertas en medio de esta historia se encuentran dos relatos diferentes: Tales in the Sand y Men of good Fortune. El primero relata la historia de amor y rechazo de Morfeo y Nada, a raíz del cual Morfeo convierte el Sueño en un desierto triste y vacío por siglos. El segundo cuenta la historia de Hob Gandling, quien en 1389 decide no morir. A partir de esa fecha se encuentra una vez, cada siglo, con Morfeo en alguna taberna londinense para tomarse unos tragos y contarle que ha hecho en los últimos cien años.

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Introducido por Clive Barker, en este numero Gaiman logra perfeccionar el relato iniciado en Preludios a cotas máximas; la historia ha madurado y eso se hace evidente en las conversaciones, en el imaginario onírico y el perfeccionamiento de la personalidad de Morfeo, endureciéndolo y llenando de la arrogancia que lo caracteriza. Para los seguidores de la serie, argumentalmente, es uno de los mejores números. Los dibujos están mejor logrados y las hermosas portadas de Dave McKean, donde se amalgaman la pintura, fotografía, dibujo a lápiz, collage, arte digital y escultura (se publicó un numero exclusivamente con las portadas de la serie diseñadas por él) incrementan el mito de the Sandman.

Un resumen completo aquí: Doll’s house

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lunes, abril 17, 2006

Lo despierta una bofetada. Aún siente el pulsar enloquecido de su sangre, la presión sobre su cerebro, la acidez en su estomago. –Maldito drogadicto, a terminar su trabajo- dice, entre dientes, el señor ?. El levantarse le cuesta mucho trabajo. El mantenerse de pie lo arroja al torrente de su sangre, al peso metalizado de sus órganos. Como si estuviera bajo la presión de varias atmósferas. Se dirige, torpe, al dispositivo portátil que tenia preparado para el control remoto del sistema, lo toma, se lo echa a la espalda y se dirige a la puerta. - No pensara ir solo, cierto?- dijo la voz del señor Ð. Abre la puerta, hip hop retumbando en las paredes, humo de marihuana que hace extrañas circunvoluciones a su paso, como las de un tunel de viento, arrastra su pesada humanidad por el pasillo en penumbras que se extiende frente a él, baja dolorosamente las escaleras y sale al frío de la madrugada.

El Eje es el nombre que los residentes en Bogota le han dado a la zona metropolitana que se extiende desde las fronteras del Páramo de Sumapáz hasta pocos kilómetros del municipio de Chocontá. Y desde los cerros orientales al municipio de Facatativa, algo así como diez mil kilómetros cuadrados de trafico de órganos, software, armas y drogas. Es posible conseguir desde un virus militar chino hasta una mina Claymore o un par de corneas. Si no se conoce el pulsar de la ciudad, es muy posible desaparecer sin dejar mas rastro que un corazón, un riñón o un hígado viviendo en el cuerpo de un drogadicto holandés o un aristócrata haitiano.

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Neuromancer comic book, Tom de Javen & Bruce Jensen
Æ sale al frío de la madrugada con el fin de buscar una cabina telefónica para efectuar la intrusión en regla al sistema. Pero no siente tal gelidéz. Sus sensaciones son una mezcla de pesadez, lentitud, náusea. En todo caso son mejores que sus sensaciones emocionales: la sensación de irrealidad que suele invadir a los consumidores de estimulantes, un roñoso choque por la sangre que salpica su ropa, la angustia del síndrome de abstinencia. Anda errático por una zona desconocida de la ciudad. Parece que nadie lo ha seguido, sin embargo, siente una aguda paranoia, enfermiza como su estado de ánimo. Las miradas de los transeúntes expresan algo del incisivo autoaborrecimiento que esta empezando a florecer en su interior.

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The atomic proyect, 1957

lunes, abril 10, 2006

Preludios y nocturnos

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The Sandman, preludios y nocturnos, es la compilación de los siete primeros números de la seria escrita por Neil Gaiman, y que cuenta con ilustraciones de Sam Keith, Mike Dringenberg, Malcolm Jones III y el excepcional Dave McKean (Arkham Asylum) en los diseños de portadas. La serie relata las historias de Morpheus, eterno rey de los sueños, quien en 1916 es capturado por el líder de una oscura secta competidora de Golden Down, la celebérrima secta de Aleister Crowley, provocando con esto extrañas afecciones en el sueño a la gran parte de los habitantes del planeta. Sesenta años después, habiendo muerto el mago que lo capturó, el circulo mágico donde esta atrapado es roto y Él logra escapar, condenando al anciano hijo del mago a una pesadilla eterna, dedicándose entonces a recuperar los objetos que le fueron robados. Las Hecataes le dicen quienes los tienen: la bolsa de arena del sueño la tenía John Constantine; su corona estaba en manos de Choronzón, un duque del Infierno; y su gema reposaba en las bodegas de la Liga de la Justicia.

La bolsa de arena fue fácil de conseguir. Constantine le facilitó la tarea. En cambio por su corona tuvo que batirse a duelo con Choronzón, para finalmente enfrentarse al mismo Lucifer y las huestes del Infierno. Y su gema la poseía un peligroso reo del Asilo Arkham, quien termina haciendo una masacre en un restaurante de pueblo
.

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Gaiman pertenece a la generación de escritores de comics que inauguró Alan Moore en los 80´s, con obras como Swam thing, From hell o V from Vendetta, de guiones elaborados, oníricos, de personajes esmeradamente diseñados y conversaciones coherentes. Tardé mas o menos tres horas leyendo las 210 paginas de la historia, y a medida que recorría cada una, no cesaba mi admiración por la obra de Gaiman, pero igualmente era conciente de no poder decir algo que ya no hubiera sido dicho: “sus creaciones son obras con la claridad de un cuento de hadas y el tono subversivo subyacente típico en un escritor de ficción de primera fila” (Sthepen King), “Neil Gaiman es una estrella” (Clive Barker). El dibujo, en cambio, no ha resistido muy bien el paso de los años, ya que el primer numero de la serie fue publicado en 1991, pero gracias a este DC Comics fundó una casa dedicada a comics para personas “maduras”, Vértigo.

La historia, en apariencia, es simple, pero Gaiman logra un increíblemente lúcido y oscuro relato, a lo cual se aúnan personajes lo suficientemente desarrollados para lograr una obra maestra
.

martes, abril 04, 2006

Invierno en el páramo. Los vientos helados golpean los costados de la aeronave. Una obcecada lluvia reduce la visibilidad. Es noche cerrada y la oscuridad es absoluta, viéndose solamente las luces de los indicadores de altura, de combustible, el radar y el GPS del aeroligero. A lo lejos se vislumbran las luces de los cuarteles generales de Dyncorp, Archivo, una corporación dedicada a la administración de información, y el centro informático del Ministerio de Justicia, y Æ no entiende como carajos puede alguien trabajar acá. El aeroligero vuela a pocos metros de altura del piso, y las formas angulares de su fuselaje hacen posible el desvío de las ondas del radar de Dyncorp. La más mínima detección de la aeronave puede desencadenado un infierno de fuego antiaéreo que la derribaría como famélicos bajo el efecto del gas Sarín.

Descienden del aeroligero, a unos trescientos metros del enrejado del edificio principal, deslizándose por cuerdas de nylon prensado. Se arrastran hasta los caballos de friza y de ahí al borde de la cerca. Uno de los operativos, un tal ¥, le pone un silenciador a su arma, se pone de pie rápidamente e hace dos disparos. Algo cae a unos cincuenta metros, y el pensar que se trata de un ser humano produce en Æ una vaga sensación de nausea. No esta preparado para matar gente, nunca será igual a cazar las extintas perdices. Pero ha escogido un mal momento para notarlo. En todo caso, instinto de soldado, le pone a su arma un silenciador que le arroja ¥, y cortando la reja, penetran en las instalaciones.

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Beatifica blues, Griffo & Defaux

Una especie de letanía, un ensalmo, comienza a salir inconscientemente de la boca de Æ. No es una oración, es una inefable e inexplicable compilación de todos los improperios proferidos en su contra en toda su vida, en todos los idiomas que conoce. Desea, lo había aprendido, despertar su autoaborrecimiento, y junto a él, el ánimo del guerrero. Inútil por el momento, el miedo lo ha congelado produciendo una leve capa de escarcha, como la debe producir en la superficie de las copas dispuestas para servir un martini.

El resto es como un borrón en su mente. Después de que García derriba al primer hombre, Æ, arrojado en el piso, sudoroso, empapado hasta los huesos, viendo la oscuridad como una masa informe frente a sus ojos, y atravesándola con los rayos infrarrojos de sus AVN, toma cinco metanfetaminas. Corre, evadiendo los posibles sitios donde puede toparse con algún matón de Dyncorp, guiado por su olfato de cobarde y una proyección reflejada en el visor de su casco, encuentra una terminal accesible, entra a la red e hace su trabajo, en seis minutos. Al salir, corre enloquecido los quinientos metros hasta el vehículo anfibio que los espera para recogerlos. Su parte de la operación fue perfecta. Intuye que atrás agonizan unas cuantas victimas de los cartuchos explosivos de los dos operativos. Algo le escurre por el pecho. Jadeante y enajenado, se estrella contra el costado del vehículo y se derrumba.
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Hellblazer - "Shoot" (censurado), W. Ellis & P. Jimenez.


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jueves, marzo 30, 2006

Usos de la bombilla

Bombilla de luz: una bombilla de luz común y corriente puede ser utilizada como artefacto incendiario. Utilizando un taladro de alta velocidad se hace un pequeño orificio en una bombilla común, sin dañar los filamentos dentro de la bombilla. Con una jeringuilla se inyecta gasolina dentro de la bombilla y se sella el orificio con pegamento. Luego se coloca la bombilla en un receptáculo asegurándose que el interruptor este en posición apagada. Un fuego explosivo resultará al encender la luz.

(valiosa información aparecida en el Manual de terrorismo, Escuela de las Américas del Comando sur en Panamá)


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Granada, rescue from rape and slavery, CIA comic book (1984)

lunes, marzo 27, 2006

el Reino

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(Detalle de Arkham asylum / Dave McKean)

Soñé con las catacumbas. Era un día gris, como los jueves, o como la luz que tienen los sueños, y fui conciente y me dije “estoy en Viena, es un sueño”. Así que recorrí el gótico espacio de mi cerebro dedicado a la ciudad. Afiladas agujas rayando el entramado del cielo, decorado e imaginario religioso. Crucé una verja a observar una secuencia de imágenes dedicadas a la Virgen María, pero algo estaba incorrecto. Las imágenes tenían unas pequeñas cabezas oscuras que susurraban letanías escabrosas, y me miraron, yo retrocedí aterrado y la verja se cerró. Una amenaza latente se cernió sobre mi cabeza. La sentí.

Desperté. Sentía el pulso enloquecido, abrí los ojos y me di cuenta que estaba acostado sobre el lado derecho, en posición fetal. Estiro las piernas y toco algo frío y húmedo que se removió. Intento gritar y las palabras se ahogan en sordos balbuceos ininteligibles, en murmullos horrorizados y vacilantes. No me puedo mover, algo me oprime y no me deja respirar.

Desperté. Estaba en la misma posición que en mi sueño, la misma luz vaga de un poste entra por entre las cortinas. Hacía frío. Estiro las piernas y no hay nada. Finalmente había salido del sueño.

Pero aun siento una piquiña en la piel, una leve comezón, que me dice que no ha terminado.

viernes, marzo 24, 2006

El infierno de Joe

Korzeniowski deslizó su delgado cuerpo por la entrada del bar. Se acercó, metódicamente, a la barra sobre la cual pendía un enano metido en una jaula de acero. El enano estaba vestido con ropas de cuero, y su rostro era el rostro de la lujuria. Korzeniowski lo miró, el rostro divertido del niño que ve una nueva diversión, y le pidió una cerveza al barman. Le preguntó que significaba el pervertido enano colgado del techo, a lo que el desagradable barman, un amalgama de chaman y militar, contestó – Cinco dólares por escupirlo, diez por picarlo con una vara y veinte por quemarlo con una pieza al rojo vivo. Korzeniowski sonrió y volteo la mirada a una morena acodada en la barra. Se le acercó y la invitó a bailar – Gracias muñeco – le respondió la morena con vozarrón eminentemente masculino. Korzeniowski sonrió de nuevo, dio media vuelta y volvió a su sitio. El barman, un gigantesco indígena brasilero, le sonrió, le regaló un cigarrillo y le dijo – Eres el tercero que cae esta noche amigo -. Korzeniowski tomó su jarra, aún llena de cerveza, y se dirigió al baño.

La sucia cerámica del baño no era el lugar mas adecuado para despedazar una roca de cocaína, pero Korzeniowski la puso sobre la tapa del tanque, y con una tarjeta de crédito vieja la despedazó, formando líneas de diez centímetros de largo, las cuales aspiró enrollando un billete de veinte dólares. La sangre se agolpó en su cabeza. El pecho le reventaba. Salió del baño, camino de nuevo a la barra. Se sentó junto a un finlandés de rostro afilado, que le sonrió y lo invitó a un trago.

La noche transcurrió sin mayor novedad: pagó los cinco dólares por escupir al enano, se tomó tres jarras de cerveza junto a unos quince cigarrillos y se olio los dos gramos de coca que llevaba. Le pagó al barman y salió al frió de la madrugada capitalina.

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(Publicidad aparecida en la Revista Accion Liberal No. 57 - 1938)

jueves, marzo 23, 2006

Violencia

La violencia no sólo está permitida sino también legitimada moralmente en tanto es usada por el poder reconocido. El poder se basa permanentemente en la posibilidad del ejercicio de la violencia.

Una cosa debemos tener en claro: nuestra meta jamás tiene que ser la violencia. Pero que la violencia -cuando sólo con su ayuda se puede imponer la no-violencia- llegue a ser nuestro método, eso nadie nos lo puede negar.

Esperanza es un sinónimo de cobardía. ¿Qué es en sí esperanza? ¿Es la fe en que todo puede mejorar?¿O es la voluntad de llegar a algo mejor? Aún nadie ha realizado un análisis de la esperanza (...) No, la esperanza hay que impedirla. Todo aquel que espera, deja la obligación en otra instancia. Esperanza es nada más que la renuncia a la propia acción.

No hay un método alternativo, no hay otro que la amenaza -si queremos la supervivencia de nuestra generación y queremos asegurar la existencia de las generaciones posteriores- contra todos aquellos que insisten en continuar con hacer peligrar la vida humana con la producción atómica (es lo mismo si con la guerra o con el denominado 'uso pacífico') y siguen rechazando todas las ofertas de detenerla; no hay otra alternativa, decía, que comunicarles a esos hombres con toda claridad que tanto uno como el otro deben considerarse piezas de caza. No hay que vacilar en eliminar a aquellos eres que por escasa fantasía o por estupidez emocional no se detienen ante la mutilación de la vida y la muerte de la humanidad.

Qué fatalidad cuando el ser humano de buena fe renuncia a la violencia porque cree en la no-violencia! ¡Lo único que logra es ser superado en forma más radical por la violencia!.

Günther Anders (tomado de La Haine)

We3, Grant Morrison & Frank Quitely

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